Recientes estudios en materia de higiene han comprobado que la alcachofa de la ducha proporciona un lugar húmedo, oscuro y cálido ideal para que microorganismos crezcan tranquilamente. El problema viene cuando uno habre el grifo, estos microbios potencialmente patógenos salen rociados como si fuera un aerosol qeu luego son inhalados y entran al nuestro organismo facilmente.
Este estudio se realizo por la bióloga Norman Pace y sus colaboradores, analizando las alcachofas de las duchas de 45 viviendas obteniendo unos resultados bastantes inesperados, llegaron a la conclusión de que dentro de la alcachofa la concentración de agentes patógenos era 100 veces más elevada que la del agua que llega a nuestro cuerpo, pero igual cabe destacar el tipo de microbios encontrados, como la Sphingomonas, Methylobacterium y la Mycobacterium avium, un pariente de la tuberculosis.
Los científicos protagonistas de este estudio recomiendan la investigacion de este problema y su posible incidencia a personas con dificultades respiratorias, sistemas inmunológicos débiles, como portadores de SIDA o Cáncer y pacientes con recientes transplantes de órganos, a los que posiblemente se les debería recomendar no usar duchas.

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