En la actualidad hay cloroquina y sustancias similares (sulfadoxina-pirimetamina, mefloquina…), que son tóxicos que matan al protozoo en el interior del cuerpo humano. El problema es que estos fármacos terminan por no ser eficaces debido a la propia evolución del parásito.Lo ideal sería desarrollar una vacuna. El problema es que el agente que produce esta enfermedad no es ni un virus ni una bacteria, es un protozoo, un microorganismo eucariota unicelular. Los mosquitos del género Anopheles (portadores de malaria) inyectan parásitos inmaduros (esporozoítos) cuando pican a una víctima. Entonces los parásitos viajan al hígado donde maduran y se reproducen. Desde allí se difunden en la corriente sanguínea atacando a los glóbulos rojos. En esta fase es cuando la víctima se siente enferma. Este parásito es capaz de modificar las proteínas de su membrana de tal modo que cuando el sistema inmunitario ya ha conseguido crear anticuerpos el microorganismo ya tiene una nueva remesa con la que pasar desapercibido.
El último experimento al respecto lo han hecho unos científicos de la Universidad Radboud en Holanda, que han utilizado mosquitos vivos como si fueran jeringuillas para inocular una “vacuna”. El resultado fue satisfactorio, pues todos los que fueron inoculados adquirieron inmunidad frente a la enfermedad cuando más tarde fueron expuestos. En realidad no se puede desarrollar una vacuna directamente a partir de este resultado, pero este estudio es una manera de mostrar cómo unos parásitos vivos pueden ser usados como una vacuna para así proporcionar protección frente a una enfermedad.
Este estudio nos dice que el propio parásito de la malaria es un potente agente inmunizador, así que una posible vacuna podría usar parásitos modificados vivos para inducir inmunidad.
La compañía Sanaria Inc en Rockville (EEUU) está ya probando una vacuna que usa parásitos completos que han sido irradiados para así debilitarlos. Con ese método pretenden que los parásitos se mantengan en su estadio inmaduro (como cuando están en el hígado) y no desarrollen la enfermedad, pero que sí provoquen una respuesta inmunitaria.
Algunos investigadores creen que estamos cerca del momento en el que una vacuna contra la malaria salga de los laboratorios hacia el mundo real.

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